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¿Qué vamos a comer?

Miles de hectáreas de tierra de los países del Sur son empleadas para dar de comer al Norte.

Redacción

Imagen de Pixabay

El hombre nunca dejará de comer, le escuchamos decir a alguien. Buscando el pan, decenas de migrantes africanos han enfermado en los campos de España. Cosechando frutas y hortalizas en condiciones deprimentes. Productos agrícolas que otros consumirán. Son brazos jóvenes que han recorrido a pie El Sáhara y atravesado en pateras el mar de Ulises para ganarse el pan. El Covid-19 se ha ensañado con ellos pero no pueden abandonar el trabajo.

En Tasajera, un pueblo colombiano como los descritos en la literatura de Gabriel García Márquez, perecieron calcinados más de veinte jóvenes que iban tras la gasolina de un camión cisterna que minutos antes se había volcado. Las imágenes de los jóvenes con las pieles quemadas parecen extraídas de un fresco de Goya. Eran chicos pobres que vieron en unos litros de gasolina la posibilidad de conseguir unos pesos para comer un día. El camión explotó como las bombas de napalm. Los pobres siempre llevan la peor parte. 

En algunos lugares se bota comida. En otros no hay comida. Miles de hectáreas de tierra de los países del Sur son empleadas para dar de comer al Norte. Se producen alimentos a gran escala. Carne, soya, aguacate, banano y un largo etcétera de productos son transportados de un continente a otro. Bosques primarios son talados para convertirlos en tierra de cultivo y ganadería. El agua empieza a escasear en muchos lugares. El calentamiento global continua. Millones de campesinos pobres e indigenas tratan de sobrevivir en el campo.

En esta entrega EL COMEJÉN ha contactado con expertos para analizar la manera de producir el alimento, lo mismo que a colectivos que ofrecen alternativas de explotación de la tierra sin dañarla. Traemos alrededor de una docena de artículos y entrevistas que enfocan, desde diversas miradas y experiencias, la pregunta que nos hacemos: ¿Qué vamos a comer? 

El comején, nuestro animalito, trabaja en grupo y se alimenta de madera. Sara Hernández, diseñadora UI-UX, nos ha colaborado con un nuevo logo para EL COMEJÉN. El trabajo colaborativo y colectivo es nuestra filosofía.  

Redacción

Equipo de redacción El Comején.

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