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“Constancia, sacrificio personal y una férrea voluntad de continuar con El Viejo Topo”: Miguel Riera Montesinos

América Latina ha estado siempre muy presente en las páginas de la revista y en los libros que editamos. Últimamente tal vez algo menos debido a el reflujo que las ideas progresistas han sufrido en el continente.

Redacción
Miguel Riera Montesinos, fundador y director de la revista "El Viejo Topo"

Miguel Riera Montesinos, fundador y director de la revista "El Viejo Topo". Imagen de Revista JoT Down

Miguel Riera Montesinos (Barcelona,1943), es químico graduado pero su vida ha girado alrededor del mundo editorial y el debate de ideas. En 1975 fundó El Viejo Topo, un icono de la izquierda hispanoamericana en todas sus vertientes. Por las páginas de Quimera, la criatura literaria creada por Miguel Riera, desfilaron escritores como Cortazar, Cabrera Infante, Borges, Roa Bastos, Octavio Paz o Juan Rulfo. El fallecido escritor colombiano R.H. Moreno Durán, lo mismo que Juan Goytisolo, fueron algunos de los autores que apoyaron sus empresas literarias. Junto con su compañera Elisa Nuria Cabot, sostiene cuatro sellos literarios: Piel de Zapa, Montesinos, Biblioteca Buridán y El Viejo Topo. Riera Montesinos es coautor de títulos como La batalla de Génova o Porto Alegre. Otro mundo es posible, y más recientemente ha publicado reflexiones como ¿Salir del euro? Preguntas (y respuestas) más frecuentes.

En este dossier sobre los medios alternativos EL COMEJÉN no podía pasar por alto el nombre de Miguel Riera Montesinos. Con la sencillez y el buen ánimo que lo caracteriza respondió nuestras preguntas. 

¿Cuál es el secreto para que una revista que cuestiona al sistema haya resistido la avalancha del sistema?

Debería empezar por definir qué es una revista de estas características: una constelación de colaboradores de generosidad infinita. Son ellos los que hacen la revista, y siempre hay personas que quieren apoyarla con su contribución. En esa constelación hay firmas que permanecen largo tiempo en nuestras páginas, otras vienen y van. Pero jamás nos ha faltado apoyo. Otra cosa es el aspecto comercial. Los tiempos han cambiado, y hoy se lee muchísimo menos que antaño. Las tiradas han descendido, los puntos de venta han menguado, y las dificultades son crecientes. Eso solo podemos contrarrestarlo con constancia, sacrificio personal –no ya mío, sino de todos los que participan en esta aventura– y una férrea voluntad de continuar mientras el cuerpo aguante. 

Hubo un tiempo en que se perdieron de circulación. ¿Qué pasó allí?

En parte fue culpa mía, porque ingenuamente creí que con la victoria electoral del Partido Socialista (que por entonces se declaraba marxista, estábamos en 1982) estaba el “trabajo” hecho, y que en cambio había grandes lagunas culturales, derivadas de la censura franquista, por lo que dejé El Viejo Topo en manos de unos compañeros y fundé la revista Quimera y la editorial Montesinos. Los compañeros no pudieron resistir los descensos de ventas que se produjeron en la primera fase de la Transición (al parecer, la idea de que la cosa “estaba hecha” no solo me había infectado a mí) y acabaron cerrando, quedando la marca El Viejo Topo bloqueada durante unos pocos años. Cuando pude desbloquearla, y ante la enorme decepción de ver al PSOE envuelto en la corrupción y fomentando el terrorismo de Estado, decidí resucitar la revista en una primera fase, y reiniciar la actividad editorial en una segunda. Y así hasta ahora.

¿Cómo pueden combinar el tiraje de la revista con el trabajo editorial?

No sé qué responder a esa pregunta, salvo que unas pocas personas dedicamos muchas horas –todas, podría decirse– a ese trabajo. Se ha convertido en una forma de vida. 

En Latinoamérica, Colombia, por ejemplo, El Viejo Topo era una revista de culto que se conseguía en las librerías más relevantes. ¿Cómo anda esa relación con Latinoamérica en la que son vistos con respeto y nostalgia?

América Latina ha estado siempre muy presente en las páginas de la revista y en los libros que editamos. Últimamente tal vez algo menos debido a el reflujo que las ideas progresistas han sufrido en el continente, y a que el centro geopolítico mundial se ha desplazado hacia Oriente, en un proceso verdaderamente trascendente. Yo diría que tras la muerte de Chávez en España el interés hacia lo que acontece en América Latina ha descendido un poco; confiemos en que sea algo pasajero. 

El mundo digital parece ganarle la batalla al mundo de papel. ¿Cómo andan en ese tema?

Pues hemos iniciado la andadura en el mundo digital con entusiasmo. En cuanto a la revista, al inicio de la pandemia nuestros lectores nos pedían cada vez una suscripción a la revista digital. Actualmente la gestionamos a través de una plataforma externa, pero estamos trabajando en tener una plataforma propia.

En cuanto a los libros, desde marzo hemos digitalizado una veintena de títulos, e incluso hemos creado una categoría específica en nuestra web, y pronto dispondremos de bastantes más. 

Y, por supuesto, está Topo Express que, coordinado por Víctor Ríos, ofrece diariamente un artículo en abierto. El libro digital hasta ahora no había logrado imponerse, pero la pandemia está modificando el escenario.

Finalmente, qué filme y qué lectura recomiendas para acercarnos a estos temas

Recomiendo una serie televisiva que equivale a un curso de ciencia política: La voz más alta, la historia de Roger Ailes, el creador de Fox News. Es un análisis demoledor de cómo se construye el poder. 

En cuanto a libros, no sabría cuál destacar. Hay tantos excelentes. Por decir uno: Educación tóxica, de Jon Illescas. Explica cómo a través de los medios audiovisuales se aliena a la juventud. Debería ser de lectura obligada. 

Redacción

Equipo de redacción El Comején.

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