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A los pies de la vieja política

Creo que Francia Márquez es una promesa, una esperanza y debe hacerse a un camino. Un cargo como la presidencia de nuestra república, un monstruo de tantas cabezas que algunas de ellas las intuimos apenas, pero no las conocemos.

Uriel Cassiani
Francia Márquez

Francia Márquez. Imagen de ABC política

Creo que fue el último de los grandes poetas de la patria quien afirmó que la política era un arte menor. Lo creía con firmeza Raúl Gómez Jattin, porque las entrañas de ese animal se pudren con asombrosa facilidad: irrealidades, simulaciones, engaños, traiciones, deslealtades, zancadillas, maledicencias, egolatrías y sus actores apuntan siempre con buenas maneras a cosas peores. No importa el credo o la orilla ideológica, en política es normal ver como los copartidarios de una cofradía se sacan los ojos y las entrañas. El deseo de alcanzar el poder puede ser un mal vino. Creo que es un proverbio árabe el que dice: “Dios da el poder a los hombres para embriagarlos y perderlos”.  

Por estos días, en Colombia, en esas anda el partido Comunes de la desmovilizada guerrilla de las FARC-EP. En tan corto tiempo se les olvidó que entraron a la arena política para salvar al pueblo y viven ensalzados en el mismo espectáculo que nos brinda los malos actores políticos de siempre.  Parece cuajarse en la política un placer enfermo que los impulsa a hacerse daño entre correligionarios, en ese mundo es mejor cuidarse de los amigos. Puesto que ya se conocen las vibrantes intenciones de los enemigos.

También es cierto que el instrumento múltiple llamado política cuando cae en manos nobles produce frutos dulces, sobre todo para el pueblo humillado por pobre: progreso, empatías, desarrollo verificable, lo que denota cumplimiento de la Constitución y, por ende, armonía por las oportunidades que todos los sectores pueden tener. La política es el gran instrumento para que un pueblo expoliado como el colombiano empiece a sentar las bases para la gran convergencia. La política es el océano donde las aguas de lagunas, lagos, arroyuelos, ríos y otras vertientes se encontrarán para acompasarse.  Merecemos el alivio.

Por eso es necesario que los actores alternativos del país entren al cuadrilátero con un poco más de cuidado. Deben comprender que la política puede ser el peor de los mulos cerreros, serenos hasta que su posible domador sube a su anca, y si este o esta no están entrenados para domar al relámpago son arrojados sin piedad alguna en el duro suelo. No se trata de llegar y simplemente decir aquí estoy, se trata de aparecer en la escena para proponer las notas que puedan faltar para hacer una melodía que permita alcanzar la justa armonía política. Mayorías en el Congreso y presidencia de la república en manos de un hombre o una mujer del pueblo. Si alguien llega a proponer un poco más de desarmonía y división, como diría el cantante Viviano Torres en uno de sus clásicos: “mejor que no venga”. Para mí es el caso de la afrodescendiente Francia Márquez, ganadora del premio medioambiental Golman en el año 2018.  Una luchadora de tiempo completo a la que el monstruo de la política podría devorar si se le acerca de manera confiada a una de sus cabezas.

¿Es muy difícil comprender el momento histórico que en suerte nos toca? ¿Acaso el premio medio ambiental no le fue concedido por tener un conocimiento estructural del daño que realizan las multinacionales de todo pelaje y los ganaderos a la flora, fauna y fuentes hídricas? ¿No fue por la defensa del ambiente, que es también la defensa del territorio, por lo que premiaron a la destacada lideresa? ¿En serio que cree la nobel del premio medioambiental que tiene alguna opción de ganar la presidencia? Creo que el caso de Yaku Pérez en Ecuador, y en contraposición el de Bernie Sanders en los Estados Unidos de Norteamérica, le podría decir algo a la probada inteligencia de la líder. 

Creo que el lugar natural para Francia Márquez más allá de las buenas intenciones, más allá de su válida postura étnica puede estar en el pacto histórico propuesto por Gustavo Petro. Creo que en ningún tiempo ha existido una golondrina que sola haga verano. Debe ir allá y medirse en franca lid con gente que tiene sentimientos sociales y humanos similares a lo que ella guarda, profesa y despliega. 

Creo que Francia Márquez es una promesa, una esperanza y debe hacerse a un camino. Un cargo como la presidencia de nuestra república, un monstruo de tantas cabezas que algunas de ellas las intuimos apenas, pero no las conocemos. Creo que es un imposible ahora la unión del pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero. Esa sería una de las grandes tareas de Francia con miras a una futura elección presidencial. No se cuenta con los habitantes de la casa simplemente porque sí. La tarea es mucho más larga y Francia tiene la madera para hacerlo. La humildad seduce, la soberbia y arrogancia también pierden. Ruego que los asesores de Francia no se parezcan a los de Fajardo o Yaku Pérez. Amanecerá y veremos, dijeron cien ciegos.

Uriel Cassiani

Poeta, escritor y columnista nacido en el Palenque de San Basilio, considerado el primer pueblo libre de América. Entre sus obras se destacan Ceremonias para criaturas de agua dulce (Prosa poética), Alguna vez fuimos árboles o pájaros o sombras (Poesía) y la novela Música para bandidos.

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