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El segundo asesinato de Luís Darío Rodríguez

Con el número de asesinatos en Colombia habríamos podido fundar otro país. Nuestra historia está llena de macabros incidentes de violencia estatal y de impunidad, que es a nivel histórico, como un segundo asesinato, una víctima más de la incapacidad de la justicia colombiana de esclarecer y juzgar estos crímenes, y más bien de encubrirlos, ¿y apoyarlos?

Arturo Prado Lima
La Pregunta. Obra del Maestro Duván

La Pregunta. Obra del Maestro Duván.

La criminalización de la protesta social, el descontento comunal, la pobreza extrema y la falta de futuro crea cierto tipo de personas que se rebelan ante esa realidad y promueven movimientos de conciencia, movimientos sociales y de reivindicaciones económicas que, como todo movimiento, mueve las condiciones de vida tanto de las familias como de la realidad concreta de una región o un país. Una de esas personas era Luis Eduardo Rodríguez, asesinado el 17 de enero pasado por hombres armados que se movilizaban en una motocicleta.

Darío Rodríguez hace parte de esas personas que creen en la fuerza de los pueblos. Fue la causa que lo puso al frente de procesos de reivindicación de las tierras en el Alto Sinú, inundadas para la construcción de la hidroeléctrica Urrá Uno, cuyas familias quedaron a la deriva y en situación de extrema vulnerabilidad, una razón para que Luis Darío decidiera liderar también la causa de los Derechos Humanos.

Luis Darío Rodríguez no es un número más de los más de 700 líderes asesinados en los últimos dos años en Colombia. Son seres humanos que luchan por la descolonización definitiva del territorio y la mentalidad nacional.

Vulnerabilidad e indefensión social a que ha sido sometida su propia familia. Con tres hijos y su compañera, la pesca y la agricultura ya no satisfacían sus necesidades básicas. Fue la causa para que Luis se pusiera al frente de la Asociación de Familias Desplazadas y Vulnerables de Tierra Alta (Ufadesvul) y de la Red de Derechos Humanos del Sur de Córdoba. El viernes 17 de enero de este año, sicarios que se movilizaban en una moto acabaron con su vida de varios disparos.

Ha sido el final de cientos y cientos de líderes sociales en los últimos años en toda Colombia donde no hay tregua para los asesinatos. Incluso en esta cuarentena se produjeron homicidios en Antioquia, Norte de Santander, Valle, Cauca. Córdoba, Nariño, Magdalena y Bogotá.

¿Qué está pasando en Colombia? Michel Forst, Relator de Naciones Unidas, sostuvo en febrero de este año que Colombia es uno de los países más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos. Las cifras solas no muestran la tragedia humana que hay detrás de cada caso. Por eso un grupo de columnistas, hemos querido recuperar los rostros y las vidas de algunos líderes asesinados, y contarlo. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) lleva un registro de estos asesinatos, hasta mayo de 2020, más de 100 líderes sociales fueron asesinados en lo que va de año.

Una de las causas, entre otras de igual gravedad -manifiesta la Organización de Naciones Unidas- es que, en Colombia, el Estado no tiene control sobre casi la mitad del territorio y que son escasas las medidas preventivas que pueden tomarse. Critica, además, “la falta de acceso a la justicia que perpetúa ciclos de impunidad y violencia”. Muchos han comenzado a preguntarse entonces, casi irónicamente, si los datos que muestra la Fiscalía General de la Nación son sobre la mitad del territorio. El presidente ha reaccionado argumentando que es una intromisión en la soberanía nacional de Colombia.

Luis Darío Rodríguez no es un número más de los más de 700 líderes asesinados en los últimos dos años en Colombia. Son seres humanos que luchan por la descolonización definitiva del territorio y la mentalidad nacional. Son personas que saben que podemos ser el germen de una nueva democracia representativa y que con trabajo y sabiduría, se puede obtener la ansiada soberanía nacional, alimentaria y financiera.

#LaHuellaDeLosLíderes

Arturo Prado Lima

Periodista y escritor colombiano. Residenciado en Madrid, colabora con medios escritos y digitales de Latinoamérica y Europa. Autor de dos novelas, cuatro poemarios y dos libros de relatos. Conferencista en el Ateneo de Madrid.

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