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Paren de asesinar a los líderes sociales ¡No queremos más velorios!

José Ortilio Palacios Valencia, líder de la comunidad de San Francisco, río Raposo en Buenaventura, el 28 de febrero fue asesinado después desembarcar con su lancha en el muelle comunitario conocido como el Astillero, en el sector comercial del Piñal.

Harrinson Cuero
La Pregunta. Obra del Maestro Duván

La Pregunta. Obra del Maestro Duván.

Para hacerte cómplice de la persecución a líderes en Colombia solo debes promover la inmovilización social y dar soporte a partidos, movimientos y “líderes” políticos guerreristas. De lo contrario, únete al grito de los jóvenes del pacífico sur; ¡No queremos más velorios! Tristemente parece que…

A nadie le importa, oí

el mundo es así, oí ehh

por eso por eso, oí

no vamos a ir, oí ehh

nuestros angelitos oí

no deben sufrir, oí ehh

para que ellos vivan, oí

 nos vamos a ir. Oí ehh”

No queremos más velorios grita desde Tumaco la agrupación musical Plu con Pla[1] y para ello proponen, figurativamente, “construir las casas en el aire sin hacerle daño” y así permitir que los violentos se apropien pacíficamente de los territorios del pacífico. Plu con Pla[2] es una agrupación musical liderada por jóvenes de Tumaco. Su nombre da cuenta de su pertinencia y compromiso con la región. Plumuda (pescado) con plátano es un plato típico del pacífico sur, especialmente de Tumaco.

Denuncia Plu con Pla que, con la violencia desatada por el control mafioso de la región, ante la omisión cómplice del Estado, ya NO se puede vivir en los territorios. Señalan la injusticia de este hecho puesto que, luego de huir a estos territorios en busca de la libertad, a las comunidades negras nuevamente les han llevado la guerra. Se preguntan cuánto mal han hecho a la sociedad, pues parece que a la vida ya perdieron el derecho.

Esa precisamente parece ser la lógica detrás de los asesinatos de los líderes sociales en Colombia, lo que explicaría también la vergonzosa respuesta del Estado a la escandalosa cifra de lideres ultimados, desaparecidos, torturados, amenazados y desplazados. Estos y sus comunidades ya perdieron los derechos. Si la vida ya no es un derecho, para qué hablar de la tierra, la salud, la educación, etc.

Es el caso de José Ortilio Palacios Valencia, líder comunitario de la comunidad de San Francisco, río Raposo en Buenaventura. El 28 de febrero fue asesinado después desembarcar con su lancha en el muelle comunitario conocido como el Astillero, en el sector comercial del Piñal del Distrito de Buenaventura[3]. Después de asesinarlo le robaron los motores de la lancha. El líder comunitario fue el conductor de la misión humanitaria realizada en zona rural de Buenaventura el pasado mes de enero del 2020, organizada por el Proceso de Comunidades Negras y otras organizaciones defensoras de derechos humanos del departamento.

¿Será que como señala Plu con Pla debemos pedir perdón, por alguna extraña razón, para dejar de ser asesinados salvaje e impunemente? ¿Será que tendrán las comunidades que “vivir en el aire” para que los señores extractivistas de la muerte puedan apropiarse de los territorios y detener la masacre?

A diferencia de otros líderes sociales con mayor visibilidad nacional e internacional, el caso de José Ortilio ha quedado sepultado por la pila de nombres que el Gobierno nacional y sus aliados en las turbias aguas del poder global se empeñan en ignorar. Poco parece importarle al señor Iván Duque el que Michel Forst, Relator de Naciones Unidas, haya sostenido en febrero de este año que Colombia es uno de los países más peligrosos del mundo para la defensa de los derechos humanos. Las cifras solas no muestran la tragedia humana que hay detrás de cada caso. Por eso un grupo de columnistas, hemos querido recuperar los rostros y las vidas de algunos líderes asesinados, y contar la historia de alguno de ellos y la lucha que los llevó a la muerte, la defensa de la vida y la permanencia en el territorio ancestral del pacífico.

“Nosotros lo trabajamos era nuestro territorio

Ahí se los dejamos no queremos más velorios

Ahí de los dejamos

No queremos más velorios

No queremos más muertos

No queremos más velorios

Que no disparen más armas

No queremos más velorios”

Para que la defensa de los territorios no cobre más vida de líderes sociales se requiere una mayor participación de la sociedad en general, de poco sirven la movilización virtual sino se acompaña de movilización real. La inmovilización y el soporte a movimiento políticos y líderes guerreristas es una forma de promover más velorios.

#LaHuellaDeLosLíderes


[1] https://www.youtube.com/watch?v=3nu2eL8Tk3Y&list=LLkNoXq8poirETeey-_qfkTQ&index=19

[2] https://www.las2orillas.co/pescao-y-platano-pa-bailar-en-medio-de-la-guerra-en-tumaco/

[3] https://renacientes.net

Harrinson Cuero

Natural de Guapi, Cauca. Ecólogo, especialista en derecho ambiental, master en Planificación Territorial y Gestión Ambiental de la Universidad de Barcelona, y Doctorando en Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña. Investigador y consultor en temas territoriales, de derechos humanos y derechos étnicos.

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