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Filomeno Hernández: «El mundo tiene ahora más información acerca de lo que pasa en Colombia»

La madera para mi es muy importante porque vengo del campo

Redacción

Landscape. Filomeno Hernández. Oleo on Canvas

Corrado Maltese, el gran maestro genovés, lo consideró como “el pintor de los sueños y de la exuberante imaginación literaria”. Jotamario, el poeta nadaísta colombiano con quien compartió la vida bohemia, dijo que Filomeno Hernández era “el arcano sexual develado en el laboratorio de un brujo atómico, tentándonos con la roja ostra del saber. Filomeno viene de la provincia colombiana. De Suaza,  un municipio del departamento del Huila, donde se toma la palma Iraca para tejer el típico sombrero suaceño. Un oficio artesanal de tiempos remotos. De allí viene Filomeno, pero su andadura y su obra es extensa. EL COMEJÉN conversó con él. Esto fue lo que nos dijo.     

El hierro y la madera. El viejo y el nuevo mundo. Europa y América. ¿Esos dos mundos están en tus obras?   

Si la madera para mi es muy importante porque vengo del campo, y mis primeros intentos con la escultura fue con la madera. Y la arcilla, el hierro lo utilizó hasta ahora. Sólo piezas muy trajinadas en combinación con la madera. El arte y la vida entre el viejo mundo y América no lo podemos desligar, la influencia de Europa es muy fuerte, yo personalmente me nutrí del expresionismo y el surrealismo, sin olvidar nuestras raíces. Y más ahora que el mundo está más comunicado que nunca.

Filomeno Hernández

En los setenta, como muchos intelectuales y artistas latinoamericanos, anclaste con tus bártulos en Barcelona ¿Cómo era esa ciudad por aquel entonces? 

En los 70,  Si llegué en 1978 a Barcelona después de embarcarme en Cartagena de Indias con rumbo Le Havre, Francia. A finales de noviembre arribé a Barcelona cuando se insinuaba el inverno. Barcelona era muy diferente a la actual ciudad cosmopolita y moderna. La vida era más simple, sobre todo en lo económico, pero la población local era muy solidaria. La actividad cultural era muy activa, politizada, y apasionada. Se celebraba a diario el fin de la dictadura. En Barcelona permanecí por un año y luego partí hacía Roma donde mi obra fructificó y fue bien recibida. De Roma me mude a Friburgo, Suiza en el 81. Cada cierto tiempo voy a Colombia a exponer mi obra y reencontrarme con viejas amistades. En 2012 fui invitado al homenaje que se le rindió a Alejandro Obregón en la biblioteca Julio Mario Santo Domingo, al cumplirse entonces 20 años de la muerte del artista.  

Volviste a Colombia en los noventa. Muchos de tus amigos habían sido asesinados por sus ideas. ¿Qué país viste y qué país dejaste?

La eliminación de la Unión de la Unión Patriótica. El mundo tiene ahora más información acerca de lo que pasa en Colombia, pero cuando ocurrió el exterminio de la Unión Patriótica poco o nada se sabía. Lo terrible es que en Colombia continúan los crímenes contra la oposición. La oligarquía colombiana y la extrema derecha no han dudado en eliminar a la oposición y el libre pensamiento por todos los métodos, incluyendo el asesinato.

Hemos visto en tus recientes obras de óleo sobre PVC un reiterativo paisaje postapocalíptico. ¿Es un llamado de atención a la sociedad depredadora? 

Sí, son temas comprometidos con el medio ambiente. En este tipo de paisajes trató de mostrar espacios ausentes de vida. Mi intención con estas obras es llamar la atención al mundo, porque estamos  llegando a un momento límite que puede ser irreversible. 

¿Qué nos puedes decir del Manifesto 2020, esa “botella lanzada al mar”, como dicen sus firmantes en Suiza?

Se trata de un manifiesto firmado en Ginebra por varias personalidades suizas de diferentes medios profesionales. Reclaman un mundo mejor, más justo y equitativo y recomiendan algunas medidas que deben ser tomadas por los gobiernos de cara a lo que está viviendo el planeta.

Para terminar, Filomeno, que libro y que película recomiendas leer y ver a los lectores de ¿EL COMEJÉN

Recomiendo la lectura de La edad de la Penumbra, la obra de Catherine Nixey que describe la manera como el cristianismo destruyó el mundo clásico. Me gustó El secreto de sus ojos, una de las mejores películas del cine argentino, dirigida por Juan José Campanella y protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil. 

Para saber más sobre la obra de Filomeno Hernández acude a su web: https://www.filomenohernandez.com/about

Redacción

Equipo de redacción El Comején.

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