Close

¿Qué nos pueden decir las elecciones a la alcaldía sobre Brasil?

Contamos con la presencia de mujeres negras debatiendo el futuro de ciudades que históricamente fueron y son lideradas por una pequeña élite masculina y blanca.

Rosana Oliveira
Manifestación en Brasil

Manifestación en Brasil. Imagen de Maisa Bilenki en Pixabay.

Las elecciones municipales en las ciudades brasileñas se llevarán a cabo en un contexto de múltiples crisis: salud, economía y política. Más que la simple elección de un candidato, los resultados pueden reflejar la permanencia de un escenario conservador o de ruptura.

A través de las candidaturas es posible establecer perfiles políticos que se articulan con las políticas retrógradas y reaccionarias del Gobierno de Jair Bolsonaro y otros que apuntan a un horizonte de cambio. Entre las candidaturas conservadoras se encuentran los militares. Según el Tribunal Superior Electoral (TSE), hubo un aumento del 21% en el número de delegados, coroneles y comandantes que ven la militarización del Gobierno de Bolsonaro como la oportunidad perfecta para ascender a un cargo político sin abandonar el mandonismo policial.

En la ciudad de Fortaleza, por ejemplo, uno de los candidatos se intitula «capitán Wagner”. Lo simbólico de su campaña es que visita los barrios populares vestido con un chaleco antibalas. Tiene una visión estrecha y estigmatizada de la violencia como sinónimo de pobreza. Más allá de los candidatos militares, los evangélicos también se están aventurando en la política. Esto también refleja la influencia y capilaridad que tiene este sector en el gobierno federal. Este año tenemos un 30% más de candidatos evangélicos que las últimas elecciones.

La fragmentación de la izquierda y la inmutable popularidad del presidente Jair Bolsonaro ante tantas denuncias y abusos de poder, apuntan a un triste escenario para las elecciones municipales.

 El panorama electoral no es del todo sombrío. Hay algunos horizontes posibles, por ejemplo, la mayor presencia de mujeres negras comparado con 2016. Según un artículo del diario Nexo, hubo un aumento significativo de candidatas negras debido al efecto Marielle cuya fuerza y ​​representación múltiple -mujer, negra, lesbiana y periférica- estimularía la participación y el surgimiento de otros líderes. Las disputas electorales en Río y Salvador son hermosos ejemplos de esto. Contamos con la presencia de mujeres negras debatiendo el futuro de ciudades que históricamente fueron y son lideradas por una pequeña élite masculina y blanca. Junto a la bella influencia de Marielle está la articulación de los movimientos negros y el debate de los intelectuales sobre el racismo estructural en Brasil, formas de resistencia a la represión y el ataque del actual Gobierno.

Otro dato alentador es que por primera vez en la historia, las personas transgénero podrán utilizar el nombre social en las elecciones. Entre las candidaturas destacamos a Letícia Lanz, representante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) para la alcaldía de Curitiba.

Es rompiendo el aislamiento de la universidad y los movimientos sociales que maestros, agricultores y líderes ambientalistas se lanzan como candidatos alternativos y reclaman la política como una forma concreta de transformación.

Sobre los partidos de izquierda tenemos un fortalecimiento de los representantes del PSOL y un debilitamiento del Partido de los Trabajadores (PT) como resultado de las denuncias de corrupción. Algunas actitudes agravan aún más su situación como alianzas cuestionables y divisiones internas, pues los candidatos con una buena reputación renuncian a símbolos históricos como la estrella y la bandera roja e incluso a la imagen del expresidente Lula.

Lamentablemente el PT, con su inagotable ansia por el poder, no demuestra grandeza en estas elecciones. La insistencia en las propias candidaturas provoca explícitamente una mayor fragmentación de la izquierda, y en consecuencia menos posibilidades de derrotar al bolsonarismo, que en las capitales donde se alimenta de la polarización.

La fragmentación de la izquierda y la inmutable popularidad del presidente Jair Bolsonaro ante tantas denuncias y abusos de poder, apuntan a un triste escenario para las elecciones municipales. Como diría George Orwell en su célebre 1984, «la ignorancia es la fuerza”. La ignorancia, lamentablemente, continua fuerte en Brasil.

Rosana Oliveira

Integrante del Laboratório de Estudos e Pesquisas sobre Espaço Agrário e Campesinato, Departamento de Geografia, Programa de Pós-Graduação em Geografia,Universidade Federal de Pernambuco.

scroll to top