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¿Quién los está matando?

El equipo de EL COMEJÉN hace suyas las declaraciones de Michel Forst, Relator de Naciones Unidas, quien sostuvo en febrero de este año que Colombia es uno de los países más peligrosos del mundo para la defensa de los Derechos Humanos.

Redacción
La Pregunta. Obra del Maestro Duván

La Pregunta. Obra del Maestro Duván.

Cuando Duván, el artista, nos cedió el uso de una de sus últimas obras para ilustrar esta entrega de EL COMEJÉN dedicada en su totalidad a las lideresas y líderes sociales asesinados en Colombia, nos dijo: “La pregunta, como base de lo humano y civilizatorio, está siendo estigmatizada”. Es lo que nos preguntamos: ¿Quién los está matando?  

El equipo de EL COMEJÉN hace suyas las declaraciones de Michel Forst, Relator de Naciones Unidas, quien sostuvo en febrero de este año que Colombia es uno de los países más peligrosos del mundo para la defensa de los Derechos Humanos.

William Ospina, el prolífico y versátil escritor colombiano, en su ensayo Pa que se acabe la vaina se refería a “la voz del lugar”, la voz raizal, vernácula, plebeya, la de los individuos que carecen de pedigrí pero les sobra valor para defender a sus comunidades y el entorno que habitan. El indígena que lucha por su lengua y tradición. La mujer que se involucra con otras mujeres de su aldea para levantar un dique contra la guerra. El chico que desde el micrófono de una radio comunitaria denuncia el sobrecosto de una obra pública que comenzó y nunca se terminó. El cortador de caña que se junta con otros macheteros para organizarse contra la explotación laboral. La lideresa del andén pacifico que se resiste, desde la márgenes de un río que arrastra oro, a que una multinacional minera convierta al bello paisaje de su tierra en un promontorio de lodo. Son los individuos que, escribe William, cuidan los árboles y las semillas, los ríos y los bosques de la voracidad del mercado mundial.

El equipo de EL COMEJÉN hace suyas las declaraciones de Michel Forst, Relator de Naciones Unidas, quien sostuvo en febrero de este año que Colombia es uno de los países más peligrosos del mundo para la defensa de los Derechos Humanos. Por esta razón, todos y todas nuestras columnistas de esta entrega han decidido recuperar el legado de una docena de líderes y lideresas de Colombia que fueron asesinados por sus ideas y por sus obras. Personas que defendieron a sus comunidades hasta el último minuto de sus vidas.

Cumplidos dos meses de singladura, anunciamos a nuestros lectores que a partir de hoy mantendremos un enlace de doble vía con El Viejo Topo, la icónica revista hispanoamericana que lleva más de medio siglo entre la intelectualidad de izquierda y los pueblos que luchan por la libertad y la justicia social. Recuperamos de las páginas del El Viejo Topo una carta enviada por Boaventura de Sousa Santos al Presidente de Colombia Iván Duque a finales de 2019, en la que alerta sobre el sistemático asesinato de líderes y lideresas sociales.

“Una vida individual no podría ser productiva. La vida individual se vuelve productiva, intensamente productiva, en la medida en que entra en comunicación con otros cuerpos, con otras herramientas encarnadas”, escribió Toni Negri en su opúsculo El exilio. Las lideresas y líderes sociales vivieron intensamente por sus comunidades. No nos cabe la menor duda. En eso creemos. En la acción comunitaria. En EL COMEJÉN, siguiendo la interrogación del maestro Duván, nos preguntamos: ¿Quién los está matando?

#LaHuellaDeLosLíderes

Redacción

Equipo de redacción El Comején.

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