Close

El comienzo del fin de Bolsonaro

Los partidos que ganaran mayor apoyo en estas elecciones locales fueron los que huyeron de la polarización Lula/Bolsonaro y centraron el debate sobre cómo resolver las crisis de salud pública y la escasez de empleo.

Rosana Oliveira
Pintura en Bahia, Brasil

Pintura en Bahia, Brasil.Imagen de DEZALB en Pixabay

Los resultados de las elecciones a la alcaldía y concejales de las capitales de Brasil realizadas el pasado 16 de noviembre anuncian el inicio del fin de Bolsonaro. En las urnas los brasileños rechazaron el discurso de odio, la intolerancia y la antipolítica, demostrando el deseo de reconectarse con la democracia. Dos tercios de los candidatos apoyados por el Presidente perdieron en los principales colegios electorales. De los que compiten en la segunda ronda, pocos tienen posibilidades de ganar. 

El Partido Socialismo y Libertad(PSOL), una izquierda joven y militante, logró elegir alcaldes, concejales y competir por primera vez por la alcaldía de la mayor capital del país, la ciudad de São Paulo.

Este año, elegimos por primera vez a indígenas, negros, mujeres, LGBTQI, discapacitados y miembros de otros colectivos. La representatividad adquirió una forma sin precedentes. En un espacio tradicionalmente blanco heterosexual, 25 candidaturas transexuales fueron elegidas en Brasil. Sin contar la elección de la primera concejal negra en Curitiba, el primer concejal gay en Belém do Pará, la primer concejal indígena del pueblo Tuxá en Rodelas en Bahía y tantos otros, muestran la importancia de la pluralidad en la política y la posibilidad de que estas candidaturas impulsen políticas sociales más inclusivas.

El Partido Socialismo y Libertad(PSOL), una izquierda joven y militante, logró elegir alcaldes, concejales y competir por primera vez por la alcaldía de la mayor capital del país, la ciudad de São Paulo. Guilherme Boulos, líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST), disputará la segunda vuelta electoral con el candidato del PSDB,  partido de la derecha tradicional. 

El Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo mediocres resultados en esta cita electoral. Solo 176 alcaldes lograron ser elegidos con la sigla del PT.

Hace dos años, este escenario hubiera sido inimaginable. Definitivamente ya no estamos en 2018. Es un nuevo Brasil que surge de las urnas. Este resurgimiento refleja las múltiples crisis (económica, social, salud, etcétera), los impactos sociales provocados por la reducción del auxilio emergencial destinado a la población desempleada durante el Covid y el aislamiento diplomático e ideológico de Bolsonaro tras la derrota de Trump en las elecciones estadounidenses. 

La oficina del odio ya no tiene el mismo poder para guiar la política nacional y el discurso neofascista caduca como la fecha de vencimiento de un yogurt extemporáneo. El Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo mediocres resultados en esta cita electoral. Solo 176 alcaldes lograron ser elegidos con la sigla del PT. Si pensamos que este partido gobernó el país durante 16 años, no hay duda de su falta de empatía en relación con otros partidos. 

Las costumbres, Dios, la moral, la sexualidad y la familia se convierten en temas de segunda orden.

Como ya se analizó en artículo anterior,  la insistencia en lanzar el PT sus propias candidaturas en medio de la crisis moral permanente y la fuga del electorado de la polarización Lula / Bolsonaro, amplificó su derrota. Los partidos que ganaran mayor apoyo en estas elecciones locales fueron los que huyeron de esta polarización y centralizaron el debate sobre cómo resolver las crisis de salud pública y la escasez de empleo. Estas son las dos mayores preocupaciones del brasileño en la actualidad. Las costumbres, Dios, la moral, la sexualidad y la familia se convierten en temas de segundo orden en un país que tiene más de 166.000 muertes por coronavirus, 4,1 millones de desempleados y más de 20 millones de personas hambrientas.

Estas elecciones señalan que Brasil no es sinónimo de Bolsonaro y que los movimientos sociales, los partidos, la sociedad civil organizada deben unir fuerzas para que en 2022 derrotemos definitivamente la política neofascista, genocida y ecocida de Bolsonaro.

Rosana Oliveira

Integrante del Laboratório de Estudos e Pesquisas sobre Espaço Agrário e Campesinato, Departamento de Geografia, Programa de Pós-Graduação em Geografia,Universidade Federal de Pernambuco.

scroll to top