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El estafermo y el tiempo

Fue un reloj posmoderno, de tabique sordo, un tic-tac colgado.

Pedro Felipe Ortiz Bravo
Tiempo

Tiempo. Imagen en Pixabay

Después, 

cuando los cuervos olvidaron la primavera

y el espantapájaros, enamorado,

huyó con sus ropajes puestos,

otras,

otras manos femeninas 

levantaron el pestillo que fungió de enlace

entre su péndulo y la puerta.

Fue un reloj posmoderno,

de tabique sordo,

un tic-tac colgado 

acostumbrándose, por años, 

a su sonería de horas y de medias.

Un nogal, tallado a mano,

custodiando los primeros doce números

y sus agujas negras.

Fue un reloj a la usanza y

la doble cuerda que necesitaba 

para continuar el tiempo,

se la dio, mientras vivió, 

un olivo de pelo blanco 

un poeta al que no pudo vencer, 

ni la revolución industrial, sobre su fémur,

ni la cruzada rubia de la Gran Bretaña 

en su gargüero.

Fue un reloj proveniente de la Selva Negra.

En su rueda principal y su tambor 

se fraguó 

una posible multiplicación del siete entre sus pares

y sus pastores 

le devolvieron el esplendor

al mismísimo Gurudev Tagore,

al alma grande de Gandhi, 

al moro Otelo y

a aquella revoltosa 

que nos enseñó a bailar las jotas.

Aquel estafermo que llegó con un brazo derecho,

ejercitado por los siglos,

fue perdiendo arena.

Dicen, que un caballero,

originario de tierras áridas, 

fue golpeando, 

con gran destreza, 

la égida empuñada con la mano izquierda 

de aquel mástil humanizado

y que este, vengativo en su esencia,

también le fue robando el aliento al héroe.

Después, 

cuando los cuervos olvidaron la primavera

y el espantapájaros, enamorado,

huyó con sus ropajes puestos,

otras,

otras manos femeninas 

levantaron el pestillo que fungió de enlace

entre su péndulo y la puerta

Pedro Felipe Ortiz Bravo

Bogotá, Colombia. Poeta y literato. Autor del libro La Isla Redentora. Invitado a la edición No. 34 de La Revista Atlántica de Poesía en el centenario del poeta catalán Màrius Torres. Ha participado en recitales poéticos en Casa América de Madrid, Casa de la Cultura de Tenjo y en el Festival PoemaRio de Barranquilla. Fue Vicecónsul de Colombia en Barcelona, encargado de los asuntos sociales y culturales.

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