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La patria no es un invento

La patria no es un invento si uno sale a marchar en Oslo, Miami o Madrid con la camiseta tricolor gritándole al mundo que estamos hartos del paramilitarismo, del hambre, de la mafia, de la burla contra las víctimas. La patria no es un invento si uno ahorra cada año para ir a ver a la mamá en diciembre.

Colombia. Patria

Imagen de USA-Reiseblogger en Pixabay

– ¿No extrañas? ¿nunca te dieron ganas de volver? 

– Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso es un verso. No se extraña un país. Se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañas si te mudas a diez cuadras. 

El que se siente patriota, el que siente que pertenece a un país es un tarado mental. 

La patria es un invento. 

Martín H

Durante años me aferré a este diálogo de la película Martin H para no sentirme mal por venir a España y dejar a mi familia en Colombia. La patria es un invento. Me lo decía a mí misma cada vez que me entraba la lloradera y el qué hago yo aquí me taladraba la cabeza. 

La patria es un invento. Si se repite como un mantra en algún momento surte efecto. 

Sirve como placebo mientras uno aprende a vivir en el lugar en el que está presente. 

La patria es un invento, una debilidad del alma. Eso dicen los amigos que también se fueron y aseguran, con el acento deformado, que nunca más volverán a ese país de mierda. 

A golpe de repetirlo uno cree que es cierto, que la patria la lleva uno por dentro, que la puede construir en cualquier parte, pero no es cierto. La patria está ahí. Violada, corrupta, impune y sin futuro. Eso no es un invento. Es una realidad que aplasta, confronta y duele. Y duele más cuando quienes la maltratan dicen que toda esa violencia ejercida por el poder es un invento. 

En 2016, cuando se hizo la votación del plebiscito sobre los acuerdos de paz, en el exterior alcanzamos a celebrar una victoria que nunca ocurrió. En los grupos de WhatsApp circulaban los resultados favorables al Sí en varias ciudades de Europa, y nos emborrachamos antes de tiempo. Por un instante la patria que queremos fue un invento. Solo una sensación pasajera. Una invención dulce, un sueño de esos que uno lamenta no recordar cuando se despierta.  

Lo cierto es que la patria no es un invento si uno se indigna viendo cómo se roban el país a manos llenas, cuando las cifras de desaparecidos aumentan cada día, cuando los muertos aparecen flotando en el río. No es un invento si a uno se le salen las lágrimas viendo las noticias. Tampoco lo es si uno celebra el triunfo de los ciclistas o los futbolistas sintiéndose orgulloso de compartir cuna con el ganador. 

La patria no es un invento si uno sale a marchar en Oslo, Miami o Madrid con la camiseta tricolor gritándole al mundo que estamos hartos del paramilitarismo, del hambre, de la mafia, de la burla contra las víctimas. La patria no es un invento si uno ahorra cada año para ir a ver a la mamá en diciembre. 

La patria no es invento si uno piensa que es mejor quedarse en cualquier parte para no llevarse a los hijos a vivir a Colombia. No es un invento si uno piensa que la mejor decisión que se ha tomado en la vida es irse del país. 

La patria no es un invento si uno sueña con volver. Tampoco es un invento si uno la mira con desprecio y piensa que ese pueblo merece su suerte. La patria no es un invento si uno no tiene respuestas para las preguntan que hacen los hijos sobre Colombia, donde también están sus raíces, pero no las sienten porque no la conocen. 

Se extrañan los recuerdos que ya no se repiten, lo demás es puro cuento. Eso resumen el diálogo de Martín H, pero eso es una película, eso sí que es un invento. Colombia no lo es. Está ahí. Sangra, llora, se desgarra, se marchita, se hunde. 

La patria no es un invento si en las redes sociales tenemos que darle la vuelta a la bandera para que escurra la sangre que la empapa. La patria no es un invento para los que están protestando y no quieren irse del país para convertirse en un número sin nombre en un lugar que no conocen. 

La patria no es un invento si uno se pasa horas pensando en qué escribir en este momento sobre lo que pasa en Colombia y no encuentra palabras para describir la frustración, la vergüenza y el dolor. La patria late como una herida abierta, de las que no se deben cubrir para que pueda sanar. No, la patria no es un invento.

Periodista

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