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Cómo aplicar la Renta Básica Universal

Resulta curioso que un grupo de millonarios de singular talante; después de haberse dado cuenta de que ellos no eran los que llevaban los domicilios en bicicleta, ni prestaban el servicio de cajeros, ni arreglaban ni surtían los estantes de los supermercados, ni arriesgaban su vida en el rebusque -lo que antes del coronavirus les era invisible o indiferente-, decidieron pedir, por propia iniciativa, que les aumentaran los impuestos para ayudar a sobrellevar la carga de los pobres.

Jaime Ahcar George
Renta Básica Universal

Renta Básica Universal. Foto de Geronimo Giqueaux en Unsplash.

La Renta Básica Universal (RBU), es una suma modesta de dinero, no inferior al umbral monetario de pobreza, que recibe toda persona mayor de edad, mensual y gratuitamente, sin condiciones y entregada por el gobierno.

Parto de la base de que el intercambio de ideas sobre las propuestas de la RBU, deberá ser respetuoso y argumentativo; que las críticas serán propositivas y sin aspavientos. No estoy aferrado a mi propuesta, soy lo bastante flexible como para no creer que otras podrían tener más elementos de juicio, ser más justas y realistas.

Dicho esto, creo que la RBU la debemos asumir como un objetivo programático que comprende: un objetivo máximo, en el cual la RBU la recibirían todos los mayores de edad residentes en el país, en proporción monetaria directa con la riqueza nacional; y un objetivo mínimo, relacionado con lo política y económicamente realizable en los actuales momentos, en el cual la RBU no podría ser inferior en ningún caso al umbral monetario de pobreza ni superior al salario mínimo legal existente en cada momento, y cuyas razones intentaré explicarlas más adelante. 

¿Por qué, la mitad de un salario mínimo? ¿Por qué menos del mínimo? Ciertamente alcanza para muy poco

Así las cosas, atendiendo al mínimo programático, la renta básica universal, en esta primera fase, sería: una suma en dinero mensual igual a la mitad del Salario mínimo, comprendido el subsidio de transporte que en Colombia siempre va anexo a este salario. En concordancia con la anterior, si en el año 2020 el salario mínimo referido es de $980.657 ($ 877.803, más el subsidio de transporte), la mitad sería $490.329 pesos mensuales. Suma que se otorgaría a toda persona mayor de 18 años, un mecanismo fácil, práctico, que evita al máximo las complejidades administrativas de las que se vale la corrupción para ocultar su crimen. A su vez, deberán renunciar a la RBU, antes enunciada, quienes tengan un ingreso superior a la misma. Los ingresos como los obtenidos por el programa Familias en Acción se reajustarán a la RBU y desaparecerían como institución.

Bajo estos parámetros, alrededor de unos 13 millones (según el Dane 3 de cada 10 colombianos están por debajo de la línea de pobreza) recibirían esa suma, lo cual significaría alrededor de 76 billones de pesos, al a año, o sea el 7% del PIB, aproximadamente.

¿Por qué, la mitad de un salario mínimo? ¿Por qué menos del mínimo? Ciertamente alcanza para muy poco. Pero el problema que surge, hablando de una renta permanente y no transitoria es que, si es igual al salario mínimo, las personas sujetos de derecho a la RBU no se vincularían al mercado laboral por ese salario, pues obviamente ya lo ganarían, y quienes ya lo perciban mediante vinculación laboral renunciarían al trabajo para recibir la RBU sin trabajar.

Si no entendemos que en el momento actual el índice de desigualdad entre los ingresos de los megacapitales y los de los más pobres es irracional

¿Por qué a los mayores de 18 años? Entre otras razones, porque sería un método más fácil de implementar, dado que para efectos de determinar la base de datos y el universo de los sujetos de la RBU bastaría acudir a la Registraduría Nacional, y porque las dificultades y complejidades en el procedimiento administrativo para realizar una prestación monetaria solo sirven como vericuetos por donde transitan a sus anchas los corruptos. Pero además, porque el Sisben, que sirve de plataforma a los auxilios monetarios, es un sistema complejo de datos con una estructura intrincada de niveles que expresan a la larga la estratificación de los seres humanos a la que nos hemos venido acostumbrando como algo normal.

Ahora bien, respecto a su financiación, debemos partir del criterio de que la RBU está ligada a una distribución más justa de la riqueza, y que esta riqueza acumulada no es el producto de un individuo, sino que, en última instancia, es un producto social e histórico de siglos. Por tal razón es a esa misma sociedad, a través del Estado, a la que le corresponde distribuirla con justicia y en proporción al monto alcanzado en un periodo determinado del desarrollo económico alcanzado por cada país. Si no entendemos que en el momento actual el índice de desigualdad entre los ingresos de los megacapitales y los de los más pobres es irracional, y no se compadece con el carácter social e histórico de la riqueza, habrá a quienes les va parecer inviable la relación porcentual de la realización monetaria del derecho a la RBU respecto al PIB, y, con más razón respecto al presupuesto nacional actual, el cual ni se ajusta al carácter histórico de la riqueza ni atiende a su distribución equitativa.

Finalmente, resulta curioso que un grupo de millonarios de singular talante; después de haberse dado cuenta de que ellos no eran los que llevaban los domicilios en bicicleta, ni prestaban el servicio de cajeros, ni arreglaban ni surtían los estantes de los supermercados, ni arriesgaban su vida en el rebusque -lo que antes del coronavirus les era invisible o indiferente-, decidieron pedir, por propia iniciativa, que les aumentaran los impuestos para ayudar a sobrellevar la carga de los pobres. 

Por supuesto que ese no es el caso de nuestro país, al que con razón algunos escritores llaman: “El reino macabro de la simulación”. “Macabro, por la violencia y criminalidad que transversaliza la historia y la vida de este país suramericano; y simulación, porque mentir, fingir y aparentar, son características intrínsecas de la política nativa, con pocas y asesinadas excepciones”. De manera tal que por ese 7% la oligarquía colombiana estaría dispuesta a cometer los crímenes más atroces, a simular y a mentir, y a plagar de miseria al pueblo colombiano. Luego, la pelea no será para nada fácil, como a veces se cree.

Jaime Ahcar George

Abogado, politólogo y profesor universitario. Dirigente de la Red RBU-Colombia

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