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“El poder debe circular, se debe redistribuir”: David Choquehuanca, vicepresidente de Bolivia

“Ni las revoluciones han logrado modificar la conservación del poder para mantener control sobre las personas. No se consiguió modificar la naturaleza del poder, pero el poder logro distorsionar la mente de los políticos”.

Redacción
Crisis ambiental

Crisis ambiental. Imagen de Comfreak en Pixabay

El modelo de sociedad y la cultura occidental hegemónica han alcanzado tal nivel de depredación de la naturaleza que el colapso parece inevitable. La ciencia lo advirtió, pero la política occidental priorizó las ganancias. La concepción misma del poder y del individuo son la raíz del problema. No podemos seguir viviendo bajo los estándares éticos, políticos y económicos de la civilización occidental.

En Dinamarca el Estado ha concentrado todo el poder de sus fuerzas militares y de policía en la aniquilación de 17 millones de visones ante la alerta de una mutación del Covid-19. Todo el poder represivo de un Estado usado para la aniquilación de una especie en su territorio. Los matan en grupos, en cámaras de gas. Con la pandemia aprendimos que las enfermedades zoonóticas se dan por la antinatural cercanía del ser humano a especies silvestres y la depredación de la naturaleza. El Covid-19 es una enfermedad zoonótica. Los blancos europeos miraron con asco los mercados populares chinos. Ahora, una nueva peste surge en el norte de Europa debido a la crianza criminal de animales “desechables” para la producción de pieles de lujo. Sin asco, los europeos les quitan las pieles a los masacrados visones antes de enterrarlos o incinerarlos.

El hermano vicepresidente David define los objetivos de su lucha: contra el pensamiento único colonial, patriarcal y contra todo tipo de sometimiento venga de donde venga.

El discurso de David Choquehuanca, en su posesión como vicepresidente de la República Plurinacional de Bolivia, propone un diálogo entre Occidente y la filosofía de los pueblos originarios, otra concepción de la especie humana para superar la raíz del problema. Pronunciado a nombre de los diferentes pueblos indígenas, su discurso es la presentación de su plataforma ética, política e ideológica para este tiempo de crisis.

En Occidente hemos pasado de documentales dedicados a una sola especie a la explicación de conjunto sobre la vida en el planeta. Todo está interconectado, la protagonista es la vida, dice Will Smith en One Strange Rock, apoyado por científicos y astronautas que observan la tierra desde la Estación Espacial Internacional. Lo dice David Attenborough en su último documental, a manera de testamento. “Debemos reconocernos en el todo” invoca Choquehuanca, todo está interconectado y todo debe fluir. Es la única manera de ser verdaderamente libres. “Nadie en este mundo tiene que sentirse dueño de nadie, ni de nada”.

El hermano vicepresidente David define los objetivos de su lucha: contra el pensamiento único colonial, patriarcal y contra todo tipo de sometimiento venga de donde venga. “No soy yo, somos nosotros”, debemos superar definitivamente el antropocentrismo, el egocentrismo, el eurocentrismo. Se hace necesaria una transformación ética, la empatía por el otro y el bien colectivo deben sustituir al individualismo egoísta. Para transformar la sociedad, el gobierno, la burocracia, las leyes y sistemas políticos, debemos también cambiar como individuos. Hay que rehacer las prácticas cotidianas y actuar en consecuencia, al estilo Pepe Mujica. El brillante y recién lanzado documental sobre Greta Thunberg puede ayudar a los occidentales europeos a entender esto mejor.

La filosofía de los pueblos originarios presentada por Choquehuanca se lanza también contra la concepción de poder de Occidente, de izquierda y derecha. “Ni las revoluciones han logrado modificar la conservación del poder para mantener control sobre las personas. No se consiguió modificar la naturaleza del poder, pero el poder logró distorsionar la mente de los políticos”. El poder no debe ser dominación dice Choquehuanca. Se debe superar la concepción negativa del poder y su fetichismo, diría el maestro Enrique Dussel.

En Noruega, la organización juvenil más grande del país Natur og Ungdom y Greenpeace han decidido demandar al Estado por los impactos ambientales de la explotación petrolera, la base de la riqueza noruega.

Según esta filosofía ancestral el poder debe ocuparse de establecer y restablecer equilibrios. Entre las generaciones nuevas y los veteranos, entre mayorías y minorías, entre los límites de la ciencia y el respeto de la naturaleza, entre la derecha y la izquierda. “El poder tiene que ser para ayudar, tiene que circular. El poder, así como la economía se debe redistribuir, tiene que fluir, así como la sangre fluye en nuestro organismo”.

En Noruega, la organización juvenil más grande del país Natur og Ungdom y Greenpeace han decidido demandar al Estado por los impactos ambientales de la explotación petrolera, la base de la riqueza noruega. El juicio en la Corte Suprema de Justicia va por su primera semana. Es una demanda constitucional, invocando el artículo 112 de la Carta Magna, que obliga al Estado a proteger el medio ambiente para asegurar el futuro de las próximas generaciones. De la misma forma, pero desde la filosofía no occidental de los pueblos originarios, Choquehuanca afirma que el más importante objetivo de nuestro tiempo es “garantizar la paz y felicidad de las nuevas generaciones, solo así podremos alcanzar el vivir bien y gobernarnos a nosotros mismos”.

Este diálogo propuesto no sólo es necesario frente a la crisis, sino que hoy es más posible que nunca. En EL COMEJÉN nos sumamos a ese esfuerzo por la transformación de la especie humana en la búsqueda del vivir bien.

Escucha el discurso completo del vicepresidente de Bolivia David Choquehuanca tras jurar el cargo el 8 de noviembre de 2020:

Redacción

Equipo de redacción El Comején.

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